El libro de la selva (1967) es más que una película, es una leyenda del cine. No sólo porque es la póstuma obra supervisada por el mismísimo Walt Disney, sino porque es una de esas cintas que no caduca ni envejece con el tiempo. Muchos expertos la señalan como una obra maestra y seguro que no les falta razón.

La película está basada en el libro de Rydyard Kipling, y narra las aventuras de Mowgli, un niño abandonado en la selva con apenas dos años y adoptado por una manada de lobos. Diez años más tarde tendrá que huir de la selva porque Shere Khan (el tigre devorador de hombres) amenaza con matarle. En su aventura por volver a “La Aldea del Hombre” le acompañarán el oso Baloo y la pantera Bagherra, sus dos inseparables amigos y compañeros que harán todo lo posible para que Mowgli encuentre su sitio y pueda escapar de las garras del temible Shere Khan.

Wolfgang Reitherman fue el director de esta joya del cine de animación. Una película que muestra la importancia del trabajo en equipo, el esfuerzo, la convivencia y, sobre todo, la responsabilidad de respetar nuestro entorno. Mowgli crece fuera de su hogar, pero comprende que no hay nada más eficiente que conocer a fondo la naturaleza de cada especie y respetar sus necesidades. Y lo mejor es que lo descubre con canciones como esta. Tened cuidado porque una vez la escuchéis no dejaréis de cantarla ¡Estáis avisados!