A principios del siglo XXI, un nuevo film de animación japonés se coló en las salas de cine: “El viaje de Chihiro”. Una historia protagonizada por una niña llamada Chihiro que combina temas como la naturaleza, la imaginación, la ternura o el terror.

El relato empieza con la mudanza de Chihiro y sus padres. De camino a su nuevo hogar, la familia se pierde y termina en un poblado fantástico donde no hay lugar para los humanos, solo para dioses. Mientras la niña está explorando la ciudad, un hechizo convierte a sus progenitores en cerdos. A esta situación, Chihiro emprende un viaje a través de un mundo habitado por dioses en el que intenta sobrevivir y salvar a sus padres.

Detrás de este éxito está el famoso ilustrador y director Hayao Miyazaki, creador de otros largometrajes como La princesa Mononoke (1997). ¿Sabías que casi todos sus proyectos comparten una misma característica? Tratan la relación entre el hombre y la naturaleza y trasmiten un mensaje a favor de la protección de nuestro planeta. En el film, las plantas, las rocas y todos los elementos naturales cobran vida y son esenciales en la narración.

La película recibió muy buenas críticas. Muestra de ello es lo que afirmó el mismísimo James Cameron: “Belleza, poder, misterio y, por encima de todo, corazón”, o la reacción de Andy Wachowski que afirmó: “Es una obra maestra (…), se imprime en la imaginación y permanece allí para siempre”. Muchos periodistas cinematográficos coincidieron en que se alejaba de la típica violencia que contienen los dibujos animados japoneses. Quizás por esto y otros aspectos técnicos y argumentales recibió varios premios, entre los que destacan un Oscar a mejor largometraje de animación y un Oso de Oro en el Festival de Berlín.

Aquí os dejamos el tráiler de esta película eficiente.