“El señor de las moscas” es una novela de William Golding que con el tiempo se ha convertido en una de esas historias imprescindibles que pasarán a la historia.

Ha sido llevada al cine en dos ocasiones, la primera en 1963, dirigida por Peter Brook, y la segunda en 1990, dirigida por Harry Hook.

Se puede considerar a la película original un clásico sobre la pérdida de la inocencia infantil, y la novela fue durante muchos años de obligada lectura en colegios e institutos por las enseñanzas que de ella se podían extraer. Sin embargo, no se trata en absoluto de una historia para niños. Aunque los niños sean protagonistas, también los adultos la disfrutarán porque tiene multitud de detalles que comentar. Es una trama con aventuras pero con  violencia también.

La inquietante historia trata de un avión repleto de niños que se estrella en una remota isla en medio del océano. Del accidente no sobrevive ningún adulto, así que rápidamente se establece una lucha entre los niños por tomar el poder de la situación. Los niños acaban divididos en dos bandos, y duramente enfrentados en una lucha jerárquica. ¿Conseguirán los niños salvarse o entre todos se destruirán unos a otros antes de que el rescate sea posible?

Lo que nos interesa de la película es que mientras uno de los bandos se muestra partidario de aprovechar los recursos e integrarse en la isla ofrece de una manera eficiente, el otro bando, el más violento, se inclina por destruirlos. Al final, todo desemboca en una guerra monumental entre los dos grupos y… espera, ¿no la has visto? Pues no deberías perdértela.