Suenan las primeras notas de Let The River Run, vemos la estatua de la Libertad y un ferri acercándose a la isla de Manhattan. Empieza Armas de mujer, la adaptación de finales de los ochenta del cuento de La Cenicienta. Y es que, ¿qué personaje es, si no, la secretaria Tess interpretada por Melanie Griffith? El clásico infantil se convierte aquí en una historia situada en el reino de Wall Street en plena época de los yupies. Tenemos al príncipe, Harrison Ford; a la malvada madrastra, Sigourney Weaver; y a los ratones, las compañeras secretarias lideradas por el personaje de Joan Cusack. ¿Y el hada? Aquí el hada es la misma princesa, ya que si quiere lograr su objetivo tendrá que buscarse ella el vestido y dejar caer el zapatito.

Armas de mujer es una comedia dramática que nos muestra como es la jungla de Wall Street y lo difícil que es cambiar la silla que te ha sido asignada. Si has nacido secretaria, no llegarás a jefa y, aún menos si has nacido al otro lado del río, llevas el pelo como si hubieras pasado por un túnel de lavado y eres mujer.

Hay películas que entran bien y que, además, debajo de su aparente sencillez y superficialidad, saben como contarnos una historia.

Este año, Armas de mujer cumple 30 años y lo hace con pocas arrugas y muchas ganas de seguir llenando recopilatorios de bandas sonoras y repertorios de grupos amateurs de góspel.

¿De qué va? 

Tess, una secretaria de clase humilde, se esforzará al máximo para superar todos los obstáculos y poder conseguir su sueño de convertirse en jefa en una gran empresa de Wall Street.

¿Por qué la tenemos que recuperar?

 Porque se sostiene sobre un guion muy sólido y bien encajado.

Por las interpretaciones de sus actores, liderados por Melanie Griffith, Harrison Ford y Sigourney Weaver.

Porque nos preguntaremos por qué se ha dejado ver tan poco Melanie Griffith en el cine.

Porque a veces no nos acordamos de que está dirigida por Mike Nichols, el mismo de El graduado y Quién teme a Virgina Wolf.

Por la elección de los temas musicales como Let the River Run, que ganó el Oscar, o la romanticona Lady in Red de Chris de Burg.

Por la reacción del chico cuando le pillan en la cama con otra en plena acción: “no es lo que parece”.

Porque hace un retrato de una época, la de los ejecutivos agresivos de Wall Street, desde otra mirada.

Por su final agridulce. Si piensas que termina con un feliz “The end”, te recomendamos que mires de nuevo los últimos segundos.

Porque sin darle más importancia, no dejan de hacer una pequeña reivindicación de la radio frente la televisión.

¿Cómo degustarla?

Con ropa cómoda tumbados en el sofá. Tess sabe lo que significa ir cómoda. Por la calle, ella viste traje y deportivas que, al llegar a la oficina, cambia por zapatos de tacón. Se trata de una imagen muy típica de los trabajadores de Wall Street en los ochenta y, a la vez, una idea sostenible que permite que sea más fácil plantearse ir andando a los sitios.

Armas de mujer (1988)

Director: Mike Nichols

Guion: Kevin Wade

Música: Carly Simon

Intérpretes: Melanie Griffith, Harrison Ford, Sigourney Weaver, Alec Baldwin, Joan Cusack.