A principios de este milenio, la inocente y naif Amélie Poulain (Amélie) se instalaba para siempre en nuestras vidas para enamorarnos (una vez más) de París y llenar las paredes de miles de cuartos de versiones chinas, indias y portuguesas de sus carteles promocionales. El personaje interpretado por Audrey Tautou aplicaba su particular sentido de la justicia para ayudar a sus seres cercanos y, al ritmo de una banda sonora inolvidable, encontraba el amor.

La película, que rechazaron en Cannes por “no ser interesante”, marcó un estilo e influenció obras audiovisuales y culturales posteriores y unos cuantos flequillos. Su impacto también salvó de cerrar el auténtico Des Deux Moulins, la cafetería en la que trabajaba Amélie. A raíz del éxito de la película dirigida por Jean-Pierre Jeunet, el establecimiento real situado en Montmartre se ha convertido en un lugar, aún hoy, de peregrinación.

Es en este escenario donde la bienintencionada Amélie podría haber añadido un gesto más en su objetivo de arreglar la vida a los demás. Sólo tenía que cambiar las características luces de neón que iluminan el local por leds. El propietario habría ahorrado en costes de mantenimiento y, además, habría consumido casi veinte veces menos energía.

¿Has visto Amélie? ¿Te gustó? ¿Qué es para ti lo mejor de la película: la actriz protagonista, la banda sonora, la fotografía…? ¿Has visitado la cafetería en Montmartre? ¿Te compraste el póster en japonés de la película? Si quieres seguir leyendo contenido como éste, no olvides seguirnos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Además ¡podrás conseguir premios de cine! ¡No te lo pierdas!