En el cine podemos ver a menudo carreras espectaculares, persecuciones en medio de la ciudad y derrapes que nos dejan con la boca abierta. Seguro que te vienen a la cabeza varias películas dónde aparecen coches extremadamente caros, de gran potencia, circulando a velocidades increíbles.

Este tipo de conducción no solamente supone un riesgo en la vía pública, también acarrea riesgos medioambientales como mayor consumo de carburante y de emisiones de CO2.

Por eso que hoy te proponemos una alternativa eficiente a una de las escenas más reconocidas de “Misión imposible 2″. Hay un momento en la película que vemos a Ethan (Tom Cruise) y a Nyah (Thandie Newton) en una carretera en la ladera de una montaña. Ella se da cuenta de que él es un espía y comienza la persecución: los dos aceleran sus coches y sortean los otros vehículos que vienen de frente, mientras chocan varias veces y Nyah casi acaba cayendo por un acantilado.

Misión Imposible 2

Ahora, 16 años más tarde del estreno de la película, te proponemos la alternativa más eficiente a esta escena:

Los coches de Ethan y Nyah, al ir a gran velocidad y estar descapotados (lo que les hace perder aerodinámica) consumen muchísimo combustible. Si los coches fuesen eléctricos y respetasen la velocidad máxima permitida contaminarían menos, eliminando casi por completo las emisiones de CO2 y ahorrando energía.

Además, con los nuevos sistemas de seguridad y detección del peligro (como reguladores de la velocidad o detectores de peatones) nuestros protagonistas se hubieran evitado muchos golpes y Ethan no hubiera tenido que salvar a Nyah de caer montaña abajo.

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