Este post se lo dedicamos a Amparo Baró, que nos dejó el pasado año a la edad de 77 años. Amparo fue una de esas actrices polifacéticas, reconocidas tanto en la televisión, como en el cine o el teatro. Una actriz recordada recientemente por sus papeles en series como “7 vidas” o “El internado”.

Esta barcelonesa descubrió su vocación mientras estudiaba Filosofía y Letras en la universidad y, abandonó la carrera para dedicarse plenamente al teatro. Tras pertenecer a compañías amateurs, fue contratada por la compañía Windsor en 1957, la cual pertenecía a Adolfo Marsillach y Amparo Soler Leal. El grupo teatral hizo giras por diferentes escenarios y representó varias obras como “Bososse”, “César y Cleopatra” o “Alejandro Magno”. Más tarde protagonizó “La calumnia” obra que le brindó un gran éxito y la empujó a lanzar su propia compañía teatral junto a Manuel Galiana, Elvira Quintanilla y Luis Prendes. Entre las diversas obras que representaron destacan “Los buenos días perdidos”, “Antígona”, “Materia reservada” y “La casa de las muñecas”, considerada por algunos críticos como la mejor interpretación de toda su carrera.

Ese mismo año también debutó en el cine con el film “Rapsodia de sangre”, gracias al director Antonio Isasi-Isasmendi, con el que volvió a trabajar en 1962 en la película “Tierra de todos”. Interpretó una treintena de largometrajes, entre los que destacan: “Adiós, Mimi Pompón” (1961), “Tres de la Cruz Roja” (1961), “Tengo 17 años” (1964), “La banda del Pecas” (1968), “El nido” (1979), “El bosque animado” (1987), “Soldadito español” (1988), “Las cosas del querer” (1989), “Boca a boca” (1995) o “Siete mesas de billar francés” (2007). El Goya que recibió durante su carrera fue por su participación en este film dirigido por Gracia Querejeta.

En contraposición a su reducida carrera cinematográfica, Amparó Baró se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos de la televisión española. Su primera serie fue “Galería de maridos” (1959), a la que siguieron “Cuarto de estar” (1963), “Del dicho al hecho” (1971), “Recuerda cuándo” (1987), “Quart segona” (1991), “Juntas pero no revueltas” (1995) o “Tío Willy” (1998), entre otras muchas. Pero sus papeles más longevos y por los que más se le recuerda, especialmente entre el público más joven, son el de Sole en “7 vidas” (1999) y el de Jacinta en “El internado” (2007). Su trabajo en la comedia de Telecinco se vio reconocido en varias ocasiones con el galardón de mejor actriz de televisión. Concretamente recibió 1 Fotogramas de Plata, 3 premios de la Unión de Actores, 1 TP de Oro y 4 premios de la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión. Además, compartió protagonismo con una joven Anabel Alonso. Asimismo, gracias a la popularidad que alcanzó con la serie, le salió la oportunidad de participar en el programa de monólogos “El club de la comedia”.

La última vez que pudimos ver a Amparo Baró encima de un escenario fue en 2012 con la obra “Agosto”. Una despedida que acabo por todo lo alto ya que le reconocieron su trabajo con un Fotogramas de Plata, un Premio Max y el primer Premio Ceres del Festival de Mérida a la mejor actriz protagonista de teatro. A nivel cinematográfico, sus últimos proyectos fueron la película “Maktub” (2011) y el corto “Eutanas, S.A.” (2013), por el que ganó un premio de la Unión de Actores a mejor actriz de reparto de cine.