¡Luces, cámaras… y acción! Seguro que esta broma se la habrán hecho cientos de veces pero resulta curioso que un gran actor como Javier haya estado toda su vida ligado a su profesión (hasta por el apellido).

Este conocido riojano empezó su carrera artística aficionándose al teatro y desarrollando importantes papeles hasta que dio el salto a la pequeña pantalla con una serie de éxito: muchos recordarán sus inicios en el papel de aquel cura que acompañaba a Andrés Pajares en “¡Ay señor, señor!”.

Javier se inició en el teatro, se bregó en la tele y triunfó nada más llegar al cine ya que sus primeros papeles fueron fuertemente reconocidos por la crítica y por el público. ¿Quién no recuerda al primer acompañante de Torrente? Pero lo mejor de este gran actor es que ha sabido compaginar en todo momento la televisión con la gran pantalla. No podemos dejar de lado los años que protagonizó la serie televisiva “7 vidas”, o los personajes de “Hable con ella” o más recientemente “Los amantes pasajeros”.

Isabel Coixet, José Luis Cuerda, Joaquin Oristrell, Pablo Berger, Fernando Colomo, Julio Medem… han sido muchos los grandes directores que han podido disfrutar de Javier representando a sus personajes y exprimiendo todo su talento y, sirva como ejemplo las 6 nominaciones a los Premios Goya® que ha tenido hasta el momento. Pero sin lugar a dudas, el papel que mayor reconocimiento ha tenido de la crítica se lo brindó David Trueba el pasado 2013 en “Vivir es fácil con los ojos cerrados”. Javier interpreta a un profesor de inglés enamorado de la música de los Beatles, un hombre que sería capaz de cualquier cosa por conocerlos y por utilizar algunas de sus canciones en sus clases de inglés.

Javier Cámara es ese actor tan polifacético que siempre le recordaremos por el teatro, por la televisión y por el cine, porque las cámaras siempre le han tratado bien.

Quizás el apellido le haya marcado para su carrera artística, o quizás haya sido una simple coincidencia… lo que está claro es que Javier Cámara es uno de los grandes actores del cine español, uno de los imprescindibles, igual que las cámaras, sin él, no habría cine.