Kubrick, el director de cine más influyente del siglo XX, maestro de la composición visual, estuvo a punto de dirigir en su obra maestra a los integrantes de la mejor banda de rock británica de todos los tiempos: The Rolling Stones.

¿Os imagináis ver a Mick Jagger interpretando al violento Alex DeLarge y el resto de la banda (Bill Wyman, Charlie Watts, Keith Richards y Brian Jones) en el papel de los salvajes “drogos” bebiendo leche en el bar “Milk More”?

Parece ser que por problemas de agenda no pudieron protagonizar el film de Kubrick, aunque eso no impidió que Malcolm McDowell y compañía realizaran una de las obras que marcó un antes y un después en la historia del cine.

Si The Rolling Stones hubiesen aceptado el papel, seguramente hubiesen jugado unas cuantas partidas de ping-pong con el director. Stanley Kubrick era un gran aficionado y siempre retaba a una partida a los actores y actrices antes de comenzar a rodar. Siempre les ganaba y estaba convencido de que esto le aportaba una especie de dominio psicológico sobre ellos que le permitía controlarlos mejor.